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creo que me estoy gripando

Escrito por hinfernito | 14 Nov, 2008, 18:00

Cuanto más viejo, más pellejo.

Creativo. El color verde denota vegetación, crecimiento fértil, abundante. El sombrero verde indica creatividad e ideas nuevas. Colocarse el sombrero verde es tener una actitud para ideas nuevas y de nuevas formas de enfocar las cosas. Ya no nos basamos en nuestra experiencia pasada, por el contrario debemos romper paradigmas, desechando viejas ideas para encontrar otras mejores. Se ocupa del cambio. Si tener una actitud positiva con el sombrero amarillo es difícil de asumir, cómo lo será con este sombrero. Estamos acostumbrados a pensar que la creatividad es espontánea o propia de personas “especiales” que tienen esta sensibilidad. Pero en cambio, este sombrero puede dar al pensador el enfoque para ser creativo y con este cambio de actitud ya hemos producido una mejora. La creatividad sí es algo que se puede propiciar, aprender y mejorar. “Explicación” de las sensaciones generales agradables: Éstas están determinadas por la fe en Dios. Están determinadas por la conciencia de buenas acciones (la llamada “conciencia tranquila”, un estado fisiológico que a veces se parece mucho a la buena digestión). Están determinadas por el resultado feliz de empresas (conclusión errónea candorosa; el resultado feliz de una empresa no proporciona en absoluto sensaciones generales agradables a un hipocondríaco o a un Pascal). Están determinadas por la fe, el amor y la esperanza: las virtudes cristianas. En realidad, todas estas presuntas explicaciones son estados derivados y, por así decirlo, traducciones de sensaciones de placer o desplacer a un dialecto falso. Se está en condiciones de esperar porque la sensación de fuerza y plenitud infunde tranquilidad serena. La moral y la religión pertenecen en un todo a la sicología del error: en cada caso particular se confunde la causa con el efecto, la verdad con el efecto de lo creído cierto o un estado de la conciencia con la causalidad de este estado. Me limito aquí a exponer la sicología de todo hacer responsable. Dondequiera que se busquen responsabilidades suele ser el instinto del querer castigar y juzgar el que impera. Cuando se reduce el ser tal y como es, a voluntad, propósitos, actos de la responsabilidad, se despoja la posibilidad de su inocencia; la doctrina de la voluntad ha sido inventada esencialmente para los fines de castigo, esto es, para satisfacer el afán de declarar culpable. Toda la antigua sicología, la sicología volicional, reconoce como origen el hecho- de que sus autores, los sacerdotes al frente de antiguas comunidades, querían procurarse a sí mismos o bien a Dios, el derecho de castigar. Se concebía a los hombres “libres”, para que se los pudiera juzgar y castigar, para que pudieran ser culpables; en consecuencia, había que concebir cada acto como acto volitivo, el origen de cada acto como situado en la conciencia (con lo cual la tergiversación más fundamental in psychologicis quedaba convertida en el principio de la sicología...). Hoy día, cuando hemos entrado en el movimiento opuesto; cuando en particular los inmoralistas nos aplicamos con todas las fuerzas a eliminar del mundo el concepto de la culpa y el del castigo, y depurar de ellos la sicología, la historia, la Naturaleza y las instituciones y sanciones sociales, consideramos como nuestros adversarios más radicales a los teólogos, los que por el concepto del “orden moral” siguen arruinando la inocencia de la posibilidad, contaminándola con el “castigo” y la “culpa”. El cristianismo es la metafísica del verdugo... Mi noción de la libertad. A veces el valor de una cosa no reside en lo que con ella se consigue, sino en lo que por ella se paga, en lo que nos cuesta. Consignaré un ejemplo. Las instituciones liberales, una vez impuestas dejan de ser pronto liberales; posteriormente, nada daña en forma tan grave y radical la libertad como las instituciones liberales. Sabidos son sus efectos: socavan la voluntad de poder, son la nivelación de montaña y valle elevada al plano cie la moral, empequeñecen y llevan a la pusilanimidad y a la molicie; con ellas triunfa siempre el hombrerebaño. El liberalismo significa el desarrollo del hombre-rebaño... Las mismas instituciones, mientras se brega por ellas, producen muy otros efectos; entonces promueven, en efecto, poderosamente la libertad. Bien mirado, es la guerra la que produce estos efectos; la guerra librada por instituciones liberales, que como guerra perpetúa los instintos antiliberales. Y la guerra educa para la libertad. Pues ¿qué significa libertad? Que se tiene la voluntad de responsabilidad personal. Que se mantiene la distancia jerárquica que diferencia. Que se llega a ser más indiferente hacia la penuria, la dureza, la privación y aun hacia la vida. Que se está pronto a sacrificar en aras de su causa vidas humanas, la propia inclusive. Significa la libertad que los instintos viriles, guerreros y triunfantes privan sobre otros instintos, por ejemplo, los de la “felicidad”. El hombre libertado, y, sobre todo, el espíritu libertado, pisotea el despreciable bienestar con que sueñan mercachifles, cristianos, vacas, mujeres, ingleses y demás demócratas. El hombre libre es un guerrero. ¿Cuál es el criterio de la libertad en los individuos y los pueblos? La resistencia que es preciso superar, el esfuerzo que demanda el mantenerse arriba. El tipo más alto de hombres libres debiera buscarse allí donde continuamente se supera la resistencia más grande a dos pasos de la tiranía, a un tris del trance de caer en la servidumbre. Esto es sicológicamente cierto si aquí se entiende por los “tiranos” instintos implacables y terribles que desafían contra sí el maximum de autoridad y disciplina: el tipo más hermoso es Julio César, y es también políticamente cierto, como lo prueba la historia. Ningún pueblo importante que llegó a ser un pueblo de valía, llegó a serlo bajo instituciones liberales; el grave peligro hizo de él algo dignó de veneración: el peligro que nos da la noción de nuestros recursos, nuestras virtudes, nuestras armas, nuestro espíritus que nos obliga, en suma, a ser fuertes... Primer axioma: hay que estar obligado a ser fuerte o si no, no se lo es nunca. Esos grandes semilleros del hombre fuerte, del tipo humano más fuerte que se ha dado jamás, las comunidades aristocráticas al estilo de Roma y Venecia, entendían la libertad exactamente en el sentido en que yo entiendo la palabra “libertad”: como algo que se tiene y no se tiene, que se quiere, que se conquista... La cuestión obrera. La estupidez, en el fondo; la degeneración de los instintos, que hoy día es la causa de todas las estupideces, reside en que exista una cuestión obrera. Hay cosas de las que no se hace cuestión: imperativo primordial del instinto. Yo no veo en absoluto qué quiere hacerse con el obrero europeo, una vez que se le ha convertido en cuestión. Se encuentra en una situación demasiado ventajosa como para no plantear su cuestión de una maner=a cada vez más categórica e imperiosa. Cuenta, en definitiva, con la ventaja de la superioridad numérica. Se ha desvanecido por completo la esperanza de que en el obrero se cristalice como clase un tipo humano modesto y que se baste a él mismo, lo cual hubiera tenido sentido, pues resultâuu francamente necesario. ¿Qué se ha hecho? Se ha hecho todo por matar en germen hasta la idea de tal evolución; por obra de la más irresponsable despreocupación y ligereza se ha causado la destrucción total de los instintos, gracias a los cuales el obrero es factible, factible para sí mismo, como clase. Se ha desarrollado en el obrero la capacidad militar, se le ha acordado el derecho de coalición, el sufragio; no es de extrañar así que el obrero sienta en realidad su existencia como un apremio (moralmente hablando, como una injusticia). ¿Qué es lo que, en definitiva, se quiere? Si se intenta un fin, hay que procurar también los medios conducentes a su logro; si se quiere esclavos, es una locura educarlos para amos. La belleza no es una casualidad. También la belleza de una raza o familia, su gracia y bondad en todos los ademanes, es producto del trabajo; es, como el genio, el resultado final del trabajo acumulado de generaciones. Hay que haber hecho grandes sacrificios en aras del buen gusto; hay que haber hecho y dejado de hacer mucho por él; el siglo xvii de Francia es admirable en lo uno y lo otro; hay que haber tenido en él un principio selectivo para las compañías, los lugares, la indumentaria y la satisfacción del instinto sexual; hay que haber preferido la belleza a la ventaja, a la costumbre, a la opinión y a la indolencia. Máxima suprema: no se debe “dejarse estar” ni aun ante sí mismo. Las cosas buenas son sobremanera costosas, y siempre rige la ley de que quien las tiene no es el que las ha adquirido. Todo lo bueno es herencia; lo que no está heredado es imperfecto, es comienzo... En Atenas, en los días de Cicerón, quien expresó su asombro- ante el hecho, los hombres y los jóvenes aventajaban ampliamente a las mujeres en hermosura, y también ¡hay que ver el trabajo y esfuerzo al servicio de la hermosura que el sexo masculino se venía imponiendo allí desde hacía siglos! Pues cuidado con equivocarse en este punto sobre el método; una mera disciplina de los sentimientos y pensamientos es de efecto casi nulo (y aquí radica el grave malentendido de la ilustración alemana, que es totalmente ilusoria). Hay que persuadir previamente el cuerpo. El mantenimiento riguroso de ademanes grandes y selectos, la obligación de tener trato exclusivo con personas que no “se dejan estar”, basta en un todo para llegar a ser grande y selecto; al cabo de dos o tres generaciones todo es ya segunda naturaleza. Es decisivo para el destino del pueblo y humanidad que la cultura arranque del punto justo, no del “alma” (como fue la fatal superchería de los sacerdotes y semisacerdotes) ; el punto justo es el cuerpo, el ademán, la dieta, la fisiología, lo demás sigue naturalmente... Los griegos continúan siendo, por esto, el acontecimiento cultural capital de la historia: sabían, hacían, lo que hacía falta; el cristianismo, que despreciaba el cuerpo, ha sido la más grande calamidad del género humano. Progreso en mi sentido. Yo también hablo de “retorno a la Naturaleza”, aun cuando bien mirado no se trata de un regreso, sino de una elevación. Hacia la alta, libre y aun pavorosa Naturaleza y naturalidad, cualquiera que juega, tiene derecho a jugar con grandes tareas... Para decirlo alegóricamente: Napoleón fue un “retorno a la Naturaleza”, como yo lo entiendo (por ejemplo, in rebus tacticis, y en mayor grado aún, como lo saben los militares, en estrategia). Pero Rousseau, ¿adónde quiso retornar, en definitiva? Rousseau, este primer hombre moderno, idealista y canaille a un tiempo, que necesitaba de la dignidad moral para soportar su propio aspecto; enfermo de vanidad desenfrenada y de desprecio desenfrenado de sí mismo. También este engendro tendido en el umbral de los tiempos modernos quiso “retornar a la Naturaleza”. ¿Adónde, repito la pregunta, quiso retornar Rousseau? Odio a Rousseau aun en la Revolución; ella es la expresión histórica mundial de esta dualidad de idealista y canaille. La farsa sangrienta que caracterizó esta Revolución, su “inmoralidad”, poco me importa; lo que odio es su moralidad a lo Rousseau, las llamadas “verdades” de la Revolución, con las cuales ésta todavía impresiona y atrae todo lo superficial y mediocre. ¡La doctrina de la igualdad! ... No hay veneno más venenoso, pues parece predicada por la justicia misma, pero en realidad es el fin de la justicia... “La igualdad para los iguales, la desigualdad para los desiguales”, tal sería el lenguaje justo de la justicia; amén de lo que se sigue de esto: “no hacer nunca igual lo que es desigual”. Las circunstancias horribles y cruentas que rodearon esa doctrina de la igualdad han aureolado esta “idea moderna” por excelencia de una especie de nimbo y resplandor, de suerte que la Revolución como espectáculo ha seducido aun a los espíritus más nobles. Lo cual no es, en definitiva, una razón para tenerla en suficiente estima. Veo a un solo hombre que la sintió como debe ser sentida, con asco; este hombre fue Goethe...

Espera, espera, ahora biene lo bueno

Todos los métodos empleados para distribuir parcialmente de un modo uniforme a lo largo de todo el año los gastos de salarios y medios de trabajo en la agricultura y para acelerar en parte la rotación, cultivando la mayor diversidad posible de productos y viendo el modo de obtener las cosechas más diversas durante el año, requieren el aumento del capital circulante desembolsado en la pro­ducción, invertido en salarios, abonos, simiente, etc. Así, por ejem­plo, cuando se trata de pasar del sistema de las tres hojas y el barbecho al sistema de rotación de frutos sin barbechera. Es lo que ocurre, v. gr., con las cultures décobées (18) en Flandes. “Se cultivan las plantas de tubérculo en culture décobée; se siembran en la misma tierra, primero, cereales, lino y colza para las necesidades del hombre y luego, después de la cosecha, hierbas para el sustento del ganado. Este sistema, con el cual el ganado vacuno puede permanecer cons­tantemente en el establo, se traduce en una considerable acumulación del abono animal y es, por tanto, la piedra angular de la diversidad de cultivos. Más de la tercera parte de la superficie cultivada en las landas se explota con arreglo al sistema de las cultures dérobées; es exactamente lo mismo que sí aumentase en una tercera parte el area de la superficie cultivada.” Además de los tubérculos se emplean también, para esto, el trébol y otros pastos. “La agricultura, orien­tada de este modo hacia un punto en que se convierte ya en cultivos de huerta, exige, naturalmente, un capital de inversión relativamente considerable. En Inglaterra, se calculan 250 francos de capital de inversión por hectárea. En Flandes, nuestros labradores considera­rían probablemente un capital de inversión de 500 francos por hec­tárea, demasiado pequeño.” (Emile de Laveleye, Essai sur l’Economie Rurale de la Belgique, Paris, 1863, pp. 45, 46 y 48). Prostitutas Barcelona Suponiendo que el capital variable de 100 libras semanalmente invertido produzca una plusvalía del 100 por 100 = 100 libras esterlinas, el capital variable de 500 libras invertido en el período de rotación de 5 semanas producirá una plusvalía de 500 libras; es decir, que la mitad de la jornada de trabajo consistirá en plusvalía. Prostitutas BCN Primer período de rotación de 12 semanas. Primer período de trabajo de 9 semanas; la rotación del capital desembolsado en este periodo cierra su ciclo al comenzar la 13ª semana. Durante las 3 semanas siguientes, funciona ya el capital adicional de 300 libras, con que se abre el segundo período de trabajo de 9 semanas. Prostitutas Pero lo que la industria del transporte vende es este mismo desplazamiento de lugar. El efecto útil producido se halla inseparablemente unido al proceso del transporte, que es el proceso de producción de esta industria. Personas y mercancías viajan en el medio de transporte, y este viaje, este desplazamiento de un lugar a otro, constituye precisamente el proceso de producción efectuado. Aquí, el efecto útil sólo puede consumirse durante el proceso de producción; no existe como un objeto útil distinto de este proceso que sólo funcione como artículo comercial, que sólo circule como mercancía después de su producción. Pero el valor de cambio de este efecto útil se determina, como el de cualquier otra mercancía, por el valor de los elementos de producción consumidos en él (fuerza de trabajo y medios de producción) más la plusvalía creada por el trabajo excedente de los obreros que trabajan en la industria del transporte. En lo que se refiere a su consumo, este efecto útil funciona también exactamente lo mismo que las demás mercancías. Si se consume individualmente, su valor desaparece con el consumo; si se consume productivamente, de tal modo que sea, a su vez, una fase de producción de la mercancía transportada, su valor se transfiere a ésta como valor adicional. La fórmula para la industria del transporte sería, por tanto, Barcelona prostitutas Otro tanto ocurre con la ganadería. Una parte del rebaño (re­serva de ganado) permanece en el proceso de producción, mientras que otra parte se vende como producto anual. Aquí, sólo se recupera anualmente una parte del capital, como acontece con el capital fijo, maquinaria, ganado de labor, etc. Aunque este capital se estanca por largo tiempo en el proceso de producción, prolongando así la rotación del capital en su conjunto, no constituye capital fijo, en el sentido categórico de la palabra. Escorts en Madrid Las verdaderas reparaciones o arreglos requieren inversión de capital y trabajo que no están incluidos en el capital primitivamente desembolsado y que, por tanto, no pueden ser repuestos y cubiertos, por lo menos no siempre, mediante la reposición gradual de valor del capital fijo. Sí, por ejemplo, el valor del capital fijo = 10,000 libras esterlinas y su tiempo total de vida = 10 años, esta suma sólo repone el valor de la primitiva inversión de capital, pero no el capital o el trabajo añadidos posteriormente en forma de reparaciones. Hay aquí un elemento de valor adicional que no se desembolsa siquiera de una vez, sino a medida que la necesidad lo requiere y cuyos diversos tiempos de inversión son fortuitos por la naturaleza misma de las cosas. Y todo capital fijo requiere estas inversiones posteriores, dosificadas y adicionales bajo la forma de medios de trabajo y de fuerza de trabajo. Saunas valencia La forma del tesoro es, simplemente, la forma de dinero que no se halla en circulación, de dinero cuya circulación se ha interrumpido y que, por tanto, se guarda en su forma de dinero. El proceso de atesoramiento es común a toda la producción de mercancías y como fin último sólo desempeña un papel en sus formas precapitalistas rudimentarias. Pero aquí, el tesoro se presenta como forma del capital–dinero y el atesoramiento como un proceso que acompaña transitoriamente a la acumulación del capital puesto que y en cuanto que el dinero figura aquí como dinero en capital latente; puesto que el atesoramiento, el estado de tesoro de la plusvalía existente en forma de dinero, representa una fase preparatoria para la transformación de la plusvalía en capital verdaderamente operante, fase funcionalmente determinada y que se desarrolla al margen del ciclo del capital. Es, pues, por este su destino, capital en dinero latente, razón por la cual la cuantía que deba alcanzar para poder entrar en el proceso se hallará determinada por la composición de valor que presente en cada caso el capital productivo. Pero, mientras permanece en estado de tesoro, no funciona aún como capital–dinero, es todavía capital en dinero–inmóvil; no, como antes, un capital–dinero cuya función ha quedado interrumpida, sino un capital–dinero que no es aún apto para su función. Escorts de lujo en España Hablan los “impersonales”. “Nada nos es tan fácil como ser sabios, pacientes, superiores y serenos. Cho­rreamos aceite de indulgencia y simpatía; somos de una manera absurda justos; perdonamos todo. Por eso mismo debiéramos desarrollar en nosotros de tan­to en tanto un pequeño afecto, un pequeño vicio de afecto. Tal vez nos cueste; tal vez nos riamos, entre nosotros, de la figura que encarnamos. Pero no tene­mos más remedio. No nos queda ya ninguna otra for­ma de autodisciplina; tal es nuestro ascetismo, nues­tra penitencia”... Volverse personal, he aquí la virtud del “impersonal”... Putas en Burgos En la medida en que cada uno de estos ciclos se considera como forma especial del movimiento que recorren diversos capitales industriales individuales, esta diferencia sólo existe, en efecto, como algo puramente individual. Pero, en realidad, todo capital industrial individual aparece bajo las tres formas al mismo tiempo. Los tres ciclos, las formas de reproducción de las tres modalidades del capital, se desarrollan continuamente de un modo paralelo. Una parte del valor–capital que ahora funciona, por ejemplo, como capital–mercancías se convierte en capital–dinero, pero al mismo tiempo que esto ocurre, otra parte sale del proceso de producción y entra en la circulación como nuevo capital–mercancías. De este modo, se describe constantemente la forma cíclica M'... M'; y lo mismo ocurre con las otras dos formas. La reproducción del capital en cada una de sus formas y en cada una de sus fases presenta la misma continuidad que la metamorfosis de estas formas y el curso sucesivo a través de las tres fases. Por tanto, aquí el ciclo en su conjunto constituye una unidad real de sus tres formas. escorte girls Barcelone En este caso, se partía del supuesto de que la suma de dinero que el capitalista lanza a la circulación para atender a su consumo individual hasta que su capital empieza a refluir, equivale exactamente a la plusvalía por él producida y que, por tanto, ha de ser convertida en dinero. Es, indudablemente, en lo que se refiere al capitalista individual, una hipótesis arbitraria. En cambio, tiene que ser necesariamente cierta con respecto a la clase capitalista en su conjunto, a base de la producción simple. Expresa simplemente lo que expresa este sistema de reproducción, a saber: que se consume improductivamente toda la plusvalía, pero sólo ésta, sin tocar en lo más mínimo al capital constitutivo inicial. Anuncios de relax en Madrid El ciclo D... D' se entreteje, de una parte, con la circulación general de mercancías, brota de ella y entra en ella y forma parte de ella. De otra Parte, constituye, para el capitalista individual, un movimiento propio e independiente del valor del capital, movimiento que en parte se opera dentro de la circulación general de mercancías y en parte al margen de ella, pero conservando siempre su carácter independiente. En primer lugar, porque sus dos fases D–M y M'–D', enclavadas en la órbita de la circulación, tienen, como fases del movimiento del capital, caracteres funcionalmente determinados: en la fase D–M, M aparece materialmente determinada en cuanto fuerza de trabajo y medios de producción; en la fase M'–D', se realiza el valor del capital + la plusvalía. En segundo lugar, P, el proceso de producción, abarca el consumo productivo. En tercer lugar, el retorno del dinero a su punto de partida convierte el movimiento D... D' en un movimiento cíclico que se cierra sobre sí mismo. Escortservice Barcelona Cuanto más breve sea el período de rotación del capital –cuanto más cortos sean, por tanto, los períodos en que sus plazos de reproducción se renueven dentro del año–, más rápidamente se transformará la parte variable del capital primitivamente desembolsado por el capitalista en forma de dinero en la forma–dinero del producto de valor creado por el obrero para reponer este capital variable (y que encierra, además, la plusvalía); menos durará, por consiguiente, el período durante el cual el capitalista necesita desembolsar dinero de su propio fondo; más pequeña será, en proporción con el volumen dado de la escala de producción, el capital adelantado en general por él y mayor, proporcionalmente, la masa de plusvalía que obtenga durante el año a base de una cuota de plusvalía dada, ya que podrá comprar con tanta mayor frecuencia, continuamente, a los obreros, con la forma–dinero de su propio producto de valor y poner así en movimiento su trabajo. Sexo Barcelona

Poner a alguien en el disparadero.

Así, en I, D' es la forma transformada de M'; en II, la P final forma transformada de D (en I y II, esta transformación se opera por medio de un simple fenómeno de la circulación de mercancías, por medio de un desplazamiento formal de la mercancía y el dinero) ; en III, M' es la forma transformada de P, del capital productivo. Pero aquí, en III, hay que tener en cuenta dos cosas: primera, que la transformación no afecta solamente a la forma funcional del ca­pital, sino también a su volumen de valor; segunda, que esta transformación no es simplemente el resultado de un mero desplazamiento formal producido en el proceso de circulación, sino de una transfor­mación efectiva experimentada por la forma de uso y el valor de las mercancías integrantes del capital productivo en el curso del proceso de producción. relaciones ocasionales barcelona A este propósito, conviene hacer dos observaciones: Chicas compañía Barcelona “Los gastos que son necesarios para conservar el capital fijo deben excluirse evidentemente de la renta neta de la sociedad. Nunca forman parte de ella aquellos materiales que son indispensables para conservar las máquinas y los instrumentos útiles... ni el producto del trabajo necesario para elaborar aquellos materiales en la forma adecuada. Es verdad que el precio de este trabajo puede constituir una parte de esa renta, pues el operario empleado en ese menester puede reservar para su consumo inmediato el valor total de sus jornales. Pero en otras especies de trabajo tanto el precio" (es decir, el salario abonado por este trabajo) “como su producto" (en que este trabajo se materializa) “van a parar a ese fondo; a saber, el precio al fondo del obrero, y el producto al de otras gentes, cuyo alimento, comodidades y distracciones aumentan con el trabajo de aquellos operarios" (libro. II, cap. II, p. 260). scort en madrid Y lo que decimos del capital comercial es también aplicable, en mayor grado todavía al capital a interés. En el capital comercial, los dos extremos, el del dinero que se lanza al mercado y el del dinero que en cantidad mayor se retira – de él. aparecen por lo enlazados mediante una compra y una venta, mediante el movimiento de la circulación. En cambio, en el capital a interés la formula D – M – D’ se reduce a los dos extremos escuetos D – D’ dinero que se cambia por más dinero, fórmula que contradice a la naturaleza del dinero y que es, por tanto, inexplicable desde el , punto de Vista del cambio de mercancías. Por eso dice Aristóteles: “como la cre­matística es de dos clases, una para el comercio y otra para la eco­nomía, esta última necesaria y laudable, la primera, en cambio, basada en la circulación y con razón censurada, (pues no descansa en la naturaleza, sino en el mutuo engaño), la usura es odiada, y con toda razón, pues aquí el dinero es fuente directa de lucro y no se emplea para lo que se inventó Pues el dinero se creó para el cambio de mercancías y el interés hace del dinero más dinero. De ahí su nombre (tscsV, que en griego quiere decir interés y criatura), pues las criaturas semejan siempre al criador. Y el interés es dinero de dinero, es decir, la más antinatural de todas las ramas de lucro.”36 bcn girls Sentado esto, veremos que la cuota de plusvalía nos indicará a la vez la masa de plusvalía que un determinado obrero rinde al capitalista en un período de tiempo dado. Así, por ejemplo, sí el trabajo necesario representa 6 horas diarias, expresadas en una cantidad oro de 3 chelines = 1 tálero, tendremos que 1 tálero es el valor diario de una fuerza de trabajo, o, lo que es lo mismo, el valor del capital desembolsado para comprar una fuerza de trabajo durante un día. Y sí la cuota de plusvalía es del 100 por ciento, nos encontraremos con que este capital variable de 1 tálero producirá una masa de plusvalía de 1 tálero, o, lo que tanto vale, que el obrero rendirá una masa de plusvalía de 6 horas diarias. girlsmadrid.net Otro factor importante en la acumulación del capital es el grado de rendimiento del trabajo social. Madrid acompañantes Las inverosímiles adulteraciones del pan, extendidas sobre todo en Londres, fueron descubiertas y proclamadas por primera vez por el Comité "sobre adulteración de alimentos" nombrado por la Cámara de los Comunes (1850–1856) y por la obra del Dr. Hassal "Adulterations detected".42 Fruto de estas revelaciones fue la ley dictada el 6 de agosto de 1860 "for preventing the adulteration of articles of food and drink" (53) ley perfectamente infructuosa, ya que en ella, como es lógico, se adopta la más delicada actitud para con todo aquel industrial que se propone "to turri an honest periny"(54) por medio de la compra y venta de artículos adulterados.43 Por su parte, el Comité formuló, más o menos candorosamente, su persuasión de que el comercio libre versaba sustancialmente sobre materias adulteradas o "sofisticadas", como dicen los ingleses, con ingeniosa frase. Es cierto; estos "sofistas" saben más que Protágoras en eso de convertir lo negro en blanco o viceversa y aventajan a los eléatas en el arte de demostrar ad oculos(55) la mera apariencia de todo lo real .44

 

La madre putas marbella En la forma II, sólo una de las clases de mercancías puede desarro­llar íntegramente su valor relativo, sólo ella posee en sí misma la forma relativa de valor desarrollada, ya que todas las demás revisten respecto a ella forma de equivalentes. Aquí, ya no cabe invertir los términos de la expresión de valor –v gr. 20 varas de lienzo = 1 levita, o = 10 libras de té, o = 1 quarter de trigo, etc.– sin cambiar todo su carácter, transformándola de forma total en forma general del valor. barcelona escorts En los años de 1858 a 1860, los oficiales panaderos de Irlanda organizaron, por su cuenta, grandes mítines de protesta contra el trabajo nocturno y dominical. El público, como ocurrió por ejemplo en el mitin de Dublin, en mayo de 1870, tomó partido por ellos, con la fogosidad proverbial de los irlandeses. Gracias a este movimiento, logró imponerse el trabajo exclusivamente diurno en Wexford, Kilkenny, Clonmel, Waterford etc. "En Limerick, donde como es sabido, las torturas de los obreros asalariados rebasaban toda medida, este movimiento fracasó por la oposición de los maestros panaderos, y sobre todo la de los maestros molineros. El ejemplo de Limerick determinó un movimiento de retroceso en Ennis y Típperary. En Cork, donde el descontento público se manifestaba en las formas más vivas, los maestros hicieron fracasar el movimiento poniendo por obra su derecho a dejar en la calle a los oficiales. En Dublin, los maestros desplegaron la resistencia más rabiosa y, persiguiendo a los oficiales que figuraban a la cabeza del movimiento y sometiendo a los demás, los obligaron a plegarse al trabajo nocturno y dominícal."52 La comisión del gobierno inglés, armado en Irlanda hasta los dientes, reconviene, en estos términos de fúnebre amargura, a los inexorables maestros panaderos de Dublin, Limerick, Cork, etc.: "El Comité entiende que las horas de trabajo se hallan circunscritas por leyes naturales que no pueden transgredirse impunemente. Los maestros, al obligar a sus obreros a violentar sus convicciones religiosas, a desobedecer las leyes del país y a despreciar la opinión pública (todas estas consideraciones se refieren al trabajo dominical), envenenan las relaciones entre el capital y el trabajo y dan un ejemplo peligroso para la moral y el orden público. El Comité estima que el prolongar la jornada de trabajo más de 12 horas supone una usurpación de la vida doméstica y privada del obrero, que conduce a resultados morales funestos, invadiendo la órbita doméstica de un hombre e interponiéndose ante el cumplimiento de sus deberes familiares como hijo, hermano, esposo y padre. Más de 12 horas de trabajo tienden a minar la salud del obrero, provocan la vejez y la muerte prematura y causan, por tanto, el infortunio de las familias obreras, a las que se priva de los cuidados y del apoyo del cabeza de familia precisamente cuando más lo necesitan."53 Escola lloret En el acto de intercambio directo de productos, toda mercancía es directamente un medio de cambio para su poseedor y un equivalente para quien no la posee, pero sólo en cuanto tenga para él un valor de uso. Por tanto, el articulo de cambio no cobra todavía una forma de valor independiente de su propio valor de uso o de la necesidad individual de las personas que intervienen en el acto del cambio. Al multiplicarse el número y la variedad de las mercancías lanzadas al proceso de cambio es cuando se desarrolla la necesidad de esta forma. El problema se plantea a la par que se dan los medios para su solución. Jamás encontraremos un mercado en que los poseedores de mercancías cambien y comparen sus artículos con otros de diversa calidad sin que estas diversas mercancías sean cam­biadas y comparadas como valores por sus diversos poseedores, dentro de sus relaciones comerciales con una tercera clase de mercancías, siempre la misma. Pues bien, esta tercera mercancía, conver­tida en equivalente de otras diversas, asume directamente, aunque dentro de limites reducidos, la forma de equivalente general o social. Esta forma de equivalente general nace y desaparece con el contacto social momentáneo que la engendró. Encarna en ésta o la otra mercancía, de un modo pasajero y fugaz. Pero, al desarrollarse el cambio de mercancías, se incorpora con carácter exclusivo y firme a determinadas clases de mercancías o cristaliza en la forma dinero. A qué clase de mercancías permanezca adherida es algo fortuito. Hay, sin embargo, dos hechos que desempeñan, a grandes rasgos, un papel decisivo. La forma dinero se adhiere, bien a los artículos más importantes de cambio procedentes de fuera, que son, en rea­lidad, otras tantas formas o manifestaciones naturales del valor de cambio de los productos de dentro, bien a aquel objeto útil que constituye el elemento fundamental de la riqueza enajenable en el interior de la comunidad, v. gr. el ganado. Es en los pueblos nómadas donde primero se desarrolla la forma dinero, por dos razones: porque todo su ajuar es móvil y presenta, por tanto, la forma di­rectamente enajenable, y porque su régimen de vida los hace entrar constantemente en contacto con comunidades extranjeras, ponién­dolos así en el trance de cambiar con ellas sus productos. Los hombres han convertido muchas veces al mismo hombre, bajo forma de esclavo, en material primitivo de dinero, pero nunca a la tierra. Esta idea sólo podía presentarse en una sociedad burguesa ya desarro­llada. Es una idea que data del último tercio del siglo XVII y que sólo se intentó llevar a la práctica sobre un plano nacional, un siglo más tarde, en la revolución burguesa de Francia. imprenta El carácter misterioso de la forma mercancía estriba, por tanto, pura y simplemente, en que proyecta ante los hombres el carácter social del trabajo de éstos como si fuese un carácter material de los propios productos de su trabajo, un don natural social de estos objetos y como si, por tanto, la relación social que media entre los productores y el trabajo colectivo de la sociedad fuese una relación social establecida entre los mismos objetos, al margen de sus productores. Este quid pro quo es lo que convierte a los productos de trabajo en mercancía, en objetos físicamente metafísicos o en objetos sociales. Es algo así como lo que sucede con la sensación luminosa de un objeto en el nervio visual, que parece como si no fuese una excitación subjetiva del nervio de la vista, sino la forma material de un objeto situado fuera del ojo. Y, sin embargo, en este caso hay realmente un objeto, la cosa exterior, que proyecta luz sobre otro objeto, sobre el ojo. Es una relación física entre objetos físicos. En cambio, la forma mercancía y la relación de valor de los productos del trabajo en que esa forma cobra cuerpo, no tiene absolutamente nada que ver con su carácter físico ni con las relaciones materiales que de este carácter se derivan. Lo que aquí reviste, a los ojos de los hombres, la forma fantasmagórica de una relación entre objetos materiales no es más que una relación social concreta establecida entre los mismos hombres. Por eso, si queremos encontrar una analogía a este fenómeno, tenemos que remontarnos a las regiones nebulosas del mundo de la religión, donde los productos de la mente humana semejan seres dotados de vida propia, de existencia independiente, y relacionados entre sí y con los hombres. Así acontece en el mundo de las mercancías con los productos de la mano del hombre. A esto es a lo que yo llamo el fetichismo bajo el que se presentan los productos del trabajo tan pronto como se crean en forma de mercancías y que es inseparable, por consiguiente, de este modo de producción. www.grafsalas.com Como se ve, en este ambiente, la creación de plusvalía por el trabajo excedente no guarda ningún secreto. "Autoríceme usted –me dijo un fabricante muy respetable– para hacer trabajar a mis obreros 10 minutos diarios de más, y me meterá usted en el bolsillo 1,000 libras esterlinas al cabo del año."28 "Los átomos del tiempo son los elementos creadores de la ganancia"29 restaurantes en madrid Al llegar aquí, hay que distinguir dos cosas: la cooperación de muchas máquinas semejantes y el sistema de maquinaria. Pisos en venta en BCN 58 Morning Star de 23 de junio de 1863. El Times aprovechó el episodio para defender a los esclavistas norteamericanos contra Bright y compañía. Muchos entre nosotros – dice – piensan que, mientras matemos trabajando a nuestras muchachas, torturándolas con el azote del hambre, aunque no sea con el restallido del látigo, nadie tiene derecho a atacar a sangre y fuego a familias que han nacido esclavistas, pero que, por lo menos, alimentan bien y hacen trabajar moderadamente a sus esclavos." (Times del 2 de julio de 1863.) En términos parecidos polemizaba el Standard, periódico tory, contra el rev. Newman Hall: "Excomulga a los esclavistas, pero reza con esos honrados caballeros que hacen trabajar 16 horas diarias por un mísero jornal a los cocheros y conductores de ómnibus de Londres, etc. "Por último, habló el oráculo, Mr. Thomas Carlyle, de quien ya en 1850 hube de escribir yo: el genio se lo ha llevado el diablo; lo único que ha quedado es el culto." En una breve parábola, reduce el único acontecimiento grandioso de la historia contemporánea, la guerra norteamericana de Secesión, a una rencilla entre el Pedro del Norte y el Pablo del Sur, porque aquél "alquila" a sus obreros "por días" y éste los "alquila de por vida" (MacMillan,s Magazine, Ilias Americana in nuce. Cuaderno de agosto de 1863 [p. 3011). Así fue como estalló, por fin, la bomba de jabón de la simpatía tory por el proletariado del campo – no por el de la ciudad, ¡Dios nos libre! – Y ya se ve lo que tenía dentro: la esclavitud.


Felicidades!

Escrito por hinfernito | 14 Nov, 2008, 17:55
Si puede leer esto, su bitácora está lista para empezar a escribir.

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